En el país sudamericano se lanza comercialmente el Audi R8, y para ello se montó un espectáculo de esos que merece la pena ver antes de morir. Un maestro, 41 músicos y 3 DJs consiguen crear una obra audiovisual de gran belleza en la que no falta ni la buena música ni la imaginación, pues se utilizan sonidos de la fabricación del coche.
Los creativos de la marca alemana saben cómo despertar emociones de algo tan insulso como robots de una fábrica de montaje, carentes de alma o carisma. No han metid